“Tengo la espalda destrozada”: Verstappen dispara contra la era 2022–2025 y mira con alivio a 2026
Ganó todo lo que había para ganar, pero no la disfrutó gratis. Max Verstappen, tetracampeón del mundo de Fórmula 1, fue tan contundente como incómodo al hablar de los monoplazas de la era actual. Detrás del dominio aplastante de Red Bull entre 2021 y 2024, el neerlandés expuso el costo físico de una generación de autos que, según él, no dejará ninguna nostalgia. En la antesala del cambio reglamentario de 2026, sus palabras suenan a balance final… y también a advertencia.
12/8/20251 min read


Una era ganadora, pero físicamente desgastante
“No echaré de menos los coches de 2022 a 2025. Tengo la espalda destrozada y siempre me duelen los pies”.
La frase de Verstappen es brutal por su honestidad. Pese a los títulos, el piloto de Red Bull dejó en claro que esta generación de autos le pasó factura en lo físico, especialmente por la rigidez extrema de los chasis y los efectos del porpoising en los primeros años de la normativa.
El éxito no ocultó el desgaste: correr al límite semana tras semana en autos pesados y poco indulgentes fue, para Max, una batalla constante con su propio cuerpo.
El porpoising y los autos duros: enemigos silenciosos
Verstappen explicó que el esfuerzo físico fue permanente, incluso en carreras dominadas. La combinación de suspensiones duras, poco recorrido, vibraciones y una posición de manejo exigente convirtió a estos autos en máquinas implacables para el piloto.
Aunque el porpoising fue parcialmente controlado con el tiempo, el daño ya estaba hecho. Esta generación quedó marcada como una de las más duras físicamente de la historia moderna de la F1.
Mirar atrás para entender el alivio que promete 2026
Lejos de idealizar el presente, Verstappen fue claro al comparar épocas:
“Prefiero los coches de 2015–2016”.
Más livianos, más dóciles y, sobre todo, más amables con el piloto, esos monoplazas representan para Max una Fórmula 1 donde el esfuerzo físico estaba mejor equilibrado con el rendimiento. No sorprende entonces que reciba con entusiasmo el reglamento 2026, que promete autos más ligeros y manejables, aunque traiga consigo nuevos desafíos deportivos.
El mensaje es claro: Verstappen dominó esta era, pero no la disfrutó. Y si el futuro realmente devuelve autos pensados también para el cuerpo del piloto, el neerlandés ya avisó que está listo para volver a sentirse cómodo… y peligroso.
