La hemeroteca no perdona... la FIA tampoco debería
Hace tres meses, las palabras de Nikolas Tombazis, responsable técnico de la FIA, resonaron con fuerza en el paddock: “Cero tolerancia con quien incumpla el reglamento. Quien arriesga, paga”. Hoy, esas mismas palabras parecen estar más vivas que nunca, a medida que los motores para la temporada 2026 de la Fórmula 1 están bajo sospecha. Si se demuestra que hubo irregularidades o trampas en el desarrollo de los nuevos propulsores, la FIA se verá obligada a cumplir su promesa de “hacer pagar” a quienes crucen la línea.
12/28/20251 min read


¿Se cruzó la línea? El futuro del reglamento en juego
La controversia está sobre la mesa: si efectivamente hubo algún tipo de trampa o maniobra para eludir las nuevas normativas de los motores, la FIA no podrá cerrar los ojos. Las palabras de Tombazis de hace tres meses han dejado claro que la credibilidad de la F1 está en juego, y cualquier equipo que haya intentado manipular el reglamento no debería quedar impune. Con el peso de esas declaraciones sobre sus hombros, la FIA se enfrenta a la difícil tarea de actuar con contundencia si se confirma que alguno de los fabricantes ha cruzado la línea.
El reglamento no es opcional: la credibilidad de la F1 está en juego
La Fórmula 1 es un deporte donde las reglas no solo definen el desarrollo de los coches, sino que también son la base sobre la que se construye la confianza de los equipos, los aficionados y los patrocinadores. Si la FIA no actúa conforme a lo prometido, la percepción de que el reglamento es opcional podría extenderse, dañando la integridad del campeonato. A pagar no solo significa una sanción técnica o económica, sino también una lección sobre la importancia de la transparencia y la equidad en la Fórmula 1..
